Como soy aficionado y admirador de las anécdotas de los maestros Zen, les dejo una a continuación (ella y sus conclusiones enviarán mejor por mis saludos y parabienes que mis propias palabras):
Un maestro jardinero, famoso por su habilidad para treparse y podar los más elevados árboles, examinaba a su discípulo indicándole que trepara un árbol muy alto. Muchas personas habían venido a ver. El maestro jardinero estaba de pie, en silencio, siguiendo atentamente todos los movimientos pero sin intervenir con una sola palabra. Terminada de podar la cima, el discípulo inició el descenso y estaba apenas a diez pies del suelo cuando el maestro súbitamente gritó:
─¡Cuidado, ten cuidado!
Una vez que el discípulo llegó abajo sin inconveniente, un anciano preguntó al maestro jardinero:
─No dijiste una palabra cuando tu discípulo estaba en lo alto, en el lugar más peligroso. ¿Por qué le preveniste cuando ya casi había llegado suelo? Aun si en ese momento hubiese resbalado no se habría hecho gran daño.
─Pero, ¿no está claro? ─respondió el maestro jardinero─. En lo más alto, uno es consciente del peligro y se cuida de por sí. Pero cerca del final, cuando uno empieza a sentirse seguro, ocurren los accidentes.
Schloegl, Irmgard (1975). La sabiduría Zen. Ediciones Lidium, Argentina. p. 73-74
Dibujo en: http://www.planetajuego.com/wp-content/uploads/2009/09/arbol-tutor-feliz-dia-del-maestro.jpg
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Mis sinceros saludos y que tengan una vida profesional colmada de éxitos y crecimiento interior.
Con todo mi aprecio: Rolando Gudiel.
Con todo mi aprecio: Rolando Gudiel.
PD: y no se olviden de la pregunta científica...
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